AUTOBIOGRAFiA de gemma gorga

El 24 de noviembre fui a ver a Gemma Gorga leerse. Había más gente, creo. 

El Libro de los minutos está traducido porque es un rescate de una ReRead. #adoptaunlibro
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BLUEHAIR

SEGUNDA VENIDA, de Abel Alves y Juan Caminador. Una reseña sin que sirva de precedente, o sí

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Mi criterio pulcro e impecable me llevó a comprar Segunda venida porque la protagonista se llama igual que yo.

Cuando lo leí, dos cosas vinieron a mi cabeza principalmente: 1) estaba hipnotizada con la historia y 2) ¿es normal que a mis 34 años me pueda identificar con un personaje de 18? Aunque quizás la palabra no sea exactamente “identificar”, y se acerque más a “comprender” o “empatizar”. Sea como fuere, ¿le estaba haciendo un homenaje a mi yo adolescente o es que los problemas de esta adolescente son universales?

Ayuda mucho que el humor de esta historia encaje tanto con el mío. La unión de dos elementos dispares que conforman una realidad nueva y absurda —base, por cierto, del surrealismo— siempre funciona conmigo. Un ejemplo es quién resulta ser el perro que aparece en la historia (a los que me seguís en las redes sociales, siento el spoiler, aunque no he desvelado exactamente la identidad de E. S., así que no deberíais odiarme demasiado).

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Y luego, si bajamos un nivel más en ese juego de contrastes, tenemos a una chica insegura, vulnerable y acomplejada cuya misión en la vida es nada menos que matar a Dios (ojo, no se considera spoiler si los propios editores lo incluyen en la contracubierta). La tonta, la fea, la friki de Evangelina (y esto tampoco lo digo yo) salvando a toda la humanidad. Y por eso es Segunda venida. ¿O es que esperabais a otro Jesucristo en plan cachas?

PAPÁ AL HABLA

Candela 14 meses

Papá al habla:

Te escribo por primera vez unas palabras justo cuando empiezas a crear las tuyas, Candela. Y no solo eso: ahora. además, esas sílabas insinuadas se unen para darles un contenido que por fin llegas a entender, y mediante las que quieres que te entendamos. Ya te entiendo desde que naciste, pero ahora, por fin, podremos hablar.

MARUGENIA #54

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A dicha, acertó a ser viernes aquel día, y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao, y en otras partes curadillo, y en otras truchuela. Preguntáronle si por ventura comería su merced truchuela, que no había otro pescado que dalle a comer.

MARUGENIA #53

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¡Vive Dios, que he de trazar
que solas mujeres cobren
la honra de estos tiranos,
la sangre de estos traidores,
y que os han de tirar piedras,
florecitas, mariposas,
corazones, cobardes,
y que mañana os adornen 
nuestras tocas y basquiñas,
solimanes y colores!

SEÑOR PÀMIES

Señor Pàmies

En el último mes de embarazo, en agosto de 2017, empecé a sentirme muy incómoda y dolorida. No sabía de qué manera distraerme para que el tiempo pasara más rápido, hasta que descubrí la radio. Oh, qué invento maravilloso. Que yo haya llegado tan tarde a él es normal, es el lema de mi vida: siempre llego tarde a todo.

Me apetecía reírme, escuchar cosas agradables, olvidarme de que empezaba a tener órbita propia. Y así descubrí a Sergi Pàmies. De escuchar sus últimas colaboraciones en Rac1 hasta la fecha a ponerme todos los podcasts de su sección del Versió desde 2012 fue solo un paso, y de ahí pasé a comprar sus libros —en catalán— y leerlos y, efectivamente, olvidarme del desplazamiento de mi centro de gravedad.

Fueron tantas las horas de Pàmies que tuve en los meses de agosto y septiembre de 2017, que mis primeras contracciones llegaron a las dos de la mañana, mientras escuchaba su comentario sobre No respires (y la cosa se alargó tanto, que me dio tiempo a verla antes de nacer la niña). Fueron tantas, tantas las horas, que al principio, cuando sonaba Pàmies en casa, la niña lo buscaba. Igual es que llegó a escuchar su voz más tiempo que la mía propia, quién sabe.

En fin, la cosa es que como sé que nunca conoceré a Pàmies en persona, he pensado que molaría sentarme con él un rato en el parque y dejar que me cuente.